jueves, 15 de marzo de 2012

RAPSODIAS BUCÓLICAS


En Rapsodias bucólicas, la vivencia cotidiana se revela desde las prismas del mito. En efecto, el poeta nos lleva a recorrer cada uno de los hermosos pueblos de Cañete con ojos de curiosidad por conocer lo improbable. Así, la voz poética nos presenta a personajes comunes como un ciego narrador, un abuelo querido, una mujer lasciva, un hermano muerto, entre otros protagonistas. Pero, todas estas crituras están impregnadas por un aura misteriosa. En ese sentido, el poeta halla ciertas correspondencias entre sus protagonistas que moran en la arcadia cañetana con algunos personajes de la mitología clásica. Si para Salustio, el mito se define como "Estas cosas no ocurrieron jamás, pero son siempre"; para Edmundo de la Sota lo que importa es hilvanar un mundo posible, al margen de si la historia tuvo lugar o no.

UNA VISTA DE LUNAHUANÁ



Esta hermosa vista corresponde al paradisiaco distrito de Lunahuaná, se observa el puente colgante San Lorenzo. Ahora esta imagen es parte de la portada de mi poemario Rapsodias Bucólicas que en estos momentos se halla en imprenta.

miércoles, 14 de julio de 2010

EL MEJOR PARTIDO DE FÚTBOL


EL MEJOR PARTIDO DE FÚTBOL QUE VI… LO ESCUCHÉ. Yo tenía 9 años de edad. Y a esa edad lo que más me gustaba era el fútbol y, por supuesto, soñaba con ser jugador de la selección peruana de grande. Entonces, en la perspectiva de prepararme para convertirme en uno de los grandes futbolistas del Perú. Yo siempre asistía al estadio municipal para presenciar el campeonato de la liga del distrito de Independencia.

Era febrero de un verano. Se iba a disputar el encuentro entre Mauro Navarro FC (campeón de Independencia) y el campeón de Puente Piedra. Era un partido por las eliminatorias interdistritales de la Copa Perú. Asistimos en gran número a alentar al Mauro Navarro FC, equipo de nuestro barrio. El estadio El Ermitaño no tenía pasto, era de tierra afirmada. No tenía tribunas. El público solía ubicarse alrededor del campo deportivo. En todo caso, había una pequeña y única tribuna hecha de tablones que se ubicaba en lo que vendría a ser la tribuna de occidente. Era algo así como el palco principal donde se sentaban los dirigentes y las autoridades de la liga distrital y de los equipos participantes. Como yo era uno de los más pequeños hinchas, pues la mayoría eran jóvenes y adultos, busqué un lugar apropiado para presenciar el gran partido. Si me quedaba en torno al campo como la mayoría del público, no habría visto bien el partido o me habrían tapado los grandes. Ustedes saben que la gente no respeta. Cada quien se ubica sin tomar en cuenta al otro. Bueno, yo quería un buen sitio. Entonces, me las ingenié para colarme en la única tribuna, es decir, en el palco de las autoridades. Como tenía una cara angelical fácilmente pasé los controles y subí al escalón más alto de la tribuna, Mientras me ubicaba en una de las esquinas, descubrí que a un lado había una pequeña caseta de triplay. Como hacía mucho calor, me ubiqué junto a la caseta, en la parte que daba sombra.

Empezó el partido, la mayoría de las tribunas hinchaban por Mauro Navarro FC. El partido para mi gusto transcurría pausado, hasta aburrido. Ambos equipos se cuidaban. No se atrevían ir al ataque. Es decir, la escuela de Dunga ya se practicaba en este partido. Lo divertido era el contrapunto de insultos que se lanzaban los hinchas de ambos equipos. Ya iba la media hora del partido y yo estaba defraudado. Ningún gol, ningún ataque mortífero de mi equipo. En eso estaba, cuando escuché que alguien había prendido su radio portátil. Se estaba transmitiendo un partido de fútbol disputadísimo; porque el locutor relataba un encuentro muy peleado, interesante, divertido, poético, digno de una final mundial. Yo me dije, cómo no estoy en ese estadio para ver ese gran partido que están narrando. Al tiempo que escuchaba la narración, seguía mirando el partido. Cuando de pronto descubrí que no era de una radio la que salía la voz del narrador, sino de la caseta de mi lado. Allí, en la cabina de triplay don Quijote y Sancho Panza (eran un flaco alto y un bajito gordo) relataban un partido intensamente disputado… Yo me dije, no creo que estén transmitiendo este partido que transcurre aburrido. Pues no coincidía el disputadísimo partido que relataban y el soso partido que observaba. Pero, al seguirle la descripción de lo narrado coincidían increíblemente con el partido del Mauro Navarro FC y el campeón de Puente Piedra. El color de sus camisetas era de los equipos que los tenía a mi vista. Así al seguir la narración con mayor detenimiento… comprobé que sí estaban transmitiendo el partido que yo miraba. Me quedé conmovido. El partido se veía aburrido, sin emociones. Sin embargo, en la voz de don Quijote era un partidazo. Un clásico entre Barcelona y Real Madrid. Donde cada jugada se disputaba a muerte. Se sucedían ataques mortales. Un tiro libre pasaba besando el travesaño cuando realmente había pasado a 5 metros del travesaño. Es decir, en la cancha el partido era lento y desordenado. En cambio, en la narración corrían los jugadores como si fueran europeos. Entonces, me senté un poco aliviado, pues el soso partido que miraba al menos lo escuchaba intenso y muy peleado. Es así como el mejor partido adonde asistí como hincha no lo disfruté con la vista, sino oyéndolo. Esto es, el mejor partido de fútbol de mi vida no lo vi, sino lo escuché.

miércoles, 24 de febrero de 2010

EL 'ANIMISMO' EN EL INDIGENISMO VANGUARDISTA DE ANDE DE ALEJANDRO PERALTA


En estos versos: “Bajo un kolli pordiosero / ha hecho acrobacias locas con el Silvico / en el trapecio de sus nervios // Y SE HAN SAJADO LAS CARNES / Y HAN HECHO CANTAR LA HONDA // Los ojos golondrinas de la Antuca / se van / planeando / por las cabañas…”

Se describe un encuentro erótico, entre los amantes campesinos, utilizando vocablos tanto del lenguaje andino como del lenguaje vanguardista. Los términos ‘kolli’, ‘el Silvico’ o ‘la Antuca’ están asociados al habla puneño . Los vocablos ‘acrobacia’, ‘trapecio’ o ‘planeando’ son propios de la jerga vanguardista. Este encuentro erótico se desarrolla en el campo, es decir, en un espacio deducible como el Altiplánico. Pero se describe, esta intensidad del encuentro amoroso, con metáforas de cuño vanguardista: “(La Antuca) ha hecho acrobacias locas con el Silvico”.

En efecto, en el universo recreado en Ande (1926) confluyen dos campos retóricos , esto es, la cultura andina, por un lado, y la cultura vanguardista, por otro lado. Esta negociación transculturadora que Cynthia Vich halla en este poemario peraltiano es “el indigenismo vanguardista (que) se define por el gesto positivo de abrir un nuevo terreno muy inclusivo que aparece como espacio de conciliación y a la vez como una estética distintiva con respecto al indigenismo y al vanguardismo canónicos” . Entonces, nos parece pertinente sostener, siguiendo a Vich, que esta síntesis entre la tradición y la modernidad da origen a un nuevo campo retórico, el indigenismo vanguardista.

Ahora, ¿cómo confluyen en un nuevo campo retórico, lo urbano cosmopolita y lo rural indígena? Américo Mudarra dice que: “en estas dos grandes configuraciones no encontramos por el momento, conflictos u oposiciones, sino más bien convivencia, cotidianidad, pues ambos participan recíprocamente de ese espacio geográfico que el ande diseña” . Es cierto, se evidencia por el uso de los títulos de los poemas que los vocablos nombran lugares específicos del ande, esto es, el universo recreado es el Altiplano. Pero al mismo tiempo está presente la participación activa de la mirada cosmopolita vanguardista.

La pregunta es ¿cómo se constituye esta nueva cosmovisión indigenista vanguardista? Creemos nosotros que más que la metáfora en sí, el eje que integra estas dos formas de ‘ver’ el mundo, en apariencia antitéticas, es el ‘animismo’.

¿Qué es el animismo? Para precisar la definición de esta figura retórica, me basaré en el concepto de ‘campo figurativo’ desarrollado por Stéfano Arduini . Este retor y lingüista italiano define el ‘campo figurativo’ como el espacio cognitivo de organización conceptual del mundo. Entonces, “las figuras son los medios con los que ordenamos el mundo y podemos referirlo, son los medios con los que nos construimos y nos relatamos ”. En ese sentido, no debemos olvidar que los campos figurativos involucran la inventio (el referente del texto), la dispositio (la macroestructura textual) y la elocutio (la microestructura textual), en este caso de un texto poético. Por lo tanto, es evidente que el ser humano piensa con metáforas u otras figuras retóricas que reflejan las estructuras mismas de su pensamiento y de sus afectos, además que organiza y facilita su propia facultad comunicativa. Entonces, todas las posibilidades del universo figurativo se hallan agrupados en seis campos figurativos: la metáfora, la metonimia, la sinécdoque, la elipsis, la antítesis y la repetición. Y las figuras retóricas se ubican al interior de cada uno de estos campos.

En Ande es el campo figurativo de la metáfora “el eje integrador que define los términos en los que se desarrolla esta categoría estética”: el del indigenismo vanguardista. Y dentro de este campo figurativo –desde nuestro punto de vista– es el ‘animismo’ la figura retórica primordial que recrea esta nueva realidad. Ahora, Arduini denomina ‘prosopopeya’ o ‘personificación’ a lo que nosotros llamamos ‘animismo’. La prosopopeya consiste en otorgarle rasgos animados a objetos inanimados o abstractos.

Para el caso de esta lectura de Ande, preferimos el concepto de ‘animismo’. El uso de este término no lo asumimos por el prurito gusto de diferenciarnos de Arduini u otros retores, sino que nos parece un concepto propio de la cosmovisión andina. Así pues, ‘animismo’ deriva del vocablo ‘ánima’. Y ‘ánima’ en el mundo andino es el espíritu vivo de la montaña, de una piedra, del viento, del sol, de la lluvia o del rayo, entre otros ‘seres’ que pueblan el imaginario andino mítico y milenario. En ese sentido, si para la cosmovisión occidental otorgarle rasgos animados a seres u objetos inanimados o abstractos se conoce como prosopopeya; nosotros utilizaremos el término ‘animismo’ para señalar las acciones vivas que desarrollan los ‘seres’ inanimados que pueblan el imaginario andino. Además, siempre en la cosmovisión andina, todos los elementos de la naturaleza se representan llenos de vida, es decir, coactúan con el ser humano, entre iguales.

Ahora, en Ande hallamos tres variantes del ‘animismo’:

a. El animismo de los elementos de la naturaleza con toques de la dinámica vanguardista

En los versos de ‘La pastora florida’ conviven al animismo de un avión y de un lago:
“Picoteando el aire caramelo
Evoluciona una escuadrilla
De aviones orfeónidas” (p. 124)

“Sale el lago a mirar las sementeras
” (p. 124)

En el primer caso, el avión, una máquina –uno de los símbolos del vanguardismo– picotea el aire, es decir, realiza el acto de probar el aire como si fuese un ave que pica un grano de maíz. En el segundo caso, el lago –símbolo del mundo altiplánico– mira los sembríos que se hallan a su alrededor, esto es, realiza una acción de vigilancia verificando que todo marche bien.

En ‘Cristales del Ande’ se dice en un verso:
“Las calles vestidas de colores corren como culebras por la aldea” (p. 126).

En este caso, el animismo nos configura la idea de las calles como espacios de circulación llenos de vida; además la comparación con la culebra lo liga a lo andino, pues ‘culebra’ es un vocablo andino, lo que ‘serpiente’ es un vocablo occidental.

En ‘Gotas de cromo’ se dice:
“Las brisas están regando el pastizal” (p. 130) y
“Hay un aserrar de espigas / y un llanto de quinuas ojerosas”(p. 130).
En el primer caso, las brisas que por su naturaleza misma humedece el pasto, aquí se enfatiza que cual ser humano riega el pastizal, es decir, es una acción más específica la que realiza. En el segundo caso, se describe una conducta humana –el llorar– de una planta identificada con el mundo altiplánico.

En ‘Chozas de medio día’ hallamos los siguientes animismos:
"Los vientos bajan a saltos de los cerros/ bajan como tropeles de vicuñas”(p. 131) y
“las chozas –frescos murales de montaña / abren sus ojos incendiados” (p. 131).
En el primer caso, el símil entre los vientos y las vicuñas sirve para señalar una conducta propia de seres vivos para configurar las acciones que desarrolla el viento. Entre ellos, se singulariza la imagen que los vientos bajan juguetones como las vicuñas. En el segundo caso, las chozas –sustantivo eminentemente andino– que en la mitología andina carece de ánima, es decir, de vida mítica, en este verso presenta una funcionalidad propia de un ser vivo, el del mirar intenso

En el doloroso poema ‘El indio Antonio’ se dice:
“mientras el granizo apedreaba la puna
y la vela de sebo
corría a gritos por el cuarto” (p. 136).
En primer momento, el verbo apedrear señala una actitud animista de agresión y en segundo momento, la perífrasis verbal precisa una acción de desesperación ante la agonía de la esposa de Antonio.

b. El sol se humaniza

Esta segunda variante del animismo hace que se sostenga con mayores evidencias que esta figura retórica es el eje integrador de lo andino con lo moderno vanguardista. En efecto, en la cosmovisión andina –mítica y milenaria–, el sol es el dios-padre. Es, pues, la divinidad suprema que creó la cultura andina. Entonces, es un ser visible sí, pero omnipotente, que va más allá de una simple vida humana. Por consiguiente, el sol es una entidad viva, que además da vida al hombre y a la naturaleza. Pero, ¿cómo se le describe en este poemario? Se le presenta totalmente desmitificado. El sol ya no es más una divinidad, más bien se comporta como una criatura con ‘vida’, pero común y silvestre. Veamos los versos:

“El sol / se ha desmenuzado como un desbande de canarios” (p. 126)
“El sol se enrosca como una serpiente / en los geranios rosas” (p. 127)
“mientras el sol desde su aeronave / arroja bombas de magnesio” (p.128)
“El sol está detrás de mis talones” (p. 129)
“El sol picapedrero rompe las moles fantasmas” (p. 131)
“Sobre una pared trunca / el sol se ha roto un ala” (p.132)
“El sol se ha pegado a mi cuerpo / como una erisipela” (p.134)
“Las 12 de la noche / el pericote de mi cuarto / ha rechinado 12 veces los dientes / y ha rodado como un sol peruano de un ángulo al otro” (p.136)

Entonces, la figura del sol tan elevado en la mirada andina ha devenido en caricatura humanizada, gracias a la mirada desmitificadora del vanguardismo cosmopolita. Incluso se ha rebajado al valor de una moneda peruana. En ese sentido, fluye el toque irónico y humorístico del vanguardismo. Así, esta suprema deidad andina deviene desde la perspectiva animista de nuevo cuño en “diferentes personajes: un ave, una erisipela, una moneda cualquiera que rueda por el cuarto” .


c. El kolli como alter ego del campesino sufriente

En el poema ‘Kolli’ se relata, en base a una suma de animismos, la vida cotidiana y dolorosa del campesino altiplánico. Veamos. En primer lugar, el kolli es un árbol identificado con la cultura andina altiplánica, en ese sentido, se autorrepresenta metafóricamente como el campesino altiplánico. En segundo lugar, el kolli lleva una vida tan sufriente:

“DETRÁS DE LOS GALPONES CENOBIARCAS
EL KOLLI ATISBA EL CIELO

Tiene curvadas las espaldas del peso de los cerros
Desde el amoratamiento de sus ojeras
Destila sobre las quemadas mejillas de la tierra
Un desvaído llanto de acuarelas” (p.140)

Entonces, a partir de los animismos que describen crudamente la cotidianidad atroz del kolli se realiza una denuncia de la expoliación que sufren los hombres del campo. En esta perspectiva, es interesante verificar en este poema el tópico de la denuncia de la explotación del hombre andino. Sin embargo, este tópico de la denuncia no se organiza desde una mirada solamente andina realista, sino está presente la mirada vanguardista con su vertiginosa reiteración de animismos que constituyen una de las características esenciales de la estética vanguardista.

En tercer lugar, es novedoso la idea que se desarrolla en Ande: la mirada vanguardista no es únicamente de perspectiva estética, sino también ideológico-político.

RESUMIENDO, hemos verificado que el animismo es uno de las figuras retóricas primordiales que permite la unión de dos formas de ‘ver’ el mundo –la andina y la cosmopolita occidental- en uno solo, el indigenismo vanguardista.


Bibliografía

- ARDUINI, Stéfano. Prolegómenos a una teoría general de las figuras. España, Universidad de Murcia, 2000.
- LAUER, Mirko. (Prologuista y compilador) 9 libros vanguardistas. Lima, Ediciones El Virrey, 2001
- MUDARRA, Américo. “Para una lectura de Ande, de Alejandro Peralta”. En: Escritura y Pensamiento. Lima, UNMSM, Año II, N° 6, 2000; pp. 105 – 117.
- PERALTA, Alejandro. Ande. En: 9 libros vanguardistas. Lima, Ediciones El Virrey, 2001; pp 121 – 140.
VICH, Cynthia. “Hacia un estudio del ‘indigenismo vanguardista’: la poesía de Alejandro Peralta y Carlos Oquendo de Amat”. En: Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. Lima – Berkeley, Año, XXIV, N°. 47, 1er semestre de 1998; pp. 187 – 205.

jueves, 14 de enero de 2010


VIAJE A LAREDO, LA TIERRA DE JOSÉ WATANABE

( crónica )


“El algarrobo se inclina como una nube verde
sobre la única bodega del pueblo.
Detrás del mostrador humilde
una grácil jovencita lleva nuestra mirada
a un tiempo sin malicia”.

José Watanabe.


UN 30 DE DICIEMBRE DECIDÍ VIAJAR A TRUJILLO. Me fui al paradero Fiori (el cruce de la Panamericana Norte con la av. Tomás Valle) y busqué el boleto más barato. Encontré uno de 20 soles. Así que, contento ocupé mi asiento. Mi compañero de asiento resultó un niño que a esa hora (10 p.m.) cenaba un cuarto de pollo a la braza. Se chupaba los dedos con tanto deleite que me provocó, pero preferí olvidarme de la comida.
Murga Express avanzaba raudo por la Panamericana hasta llegar al control policial a la altura de Ancón. Entonces, subieron unos policías y nos enfocaron con sus linternas. “¿Todo en orden, señores?”, nos preguntaron. Nadie dijo nada. Queríamos que el vehículo avanzara ya. En eso, subió otro policía que parecía el sargento García de la serie el Zorro. El gordo dijo: “Señores, este carro no sigue el viaje”. Todos nos paramos a reclamarle los motivos. “Le falta un foco de señal en el faro derecho”. “La canción, ahora quién podrá salvarnos”, dijo mi compañero de asiento. Y el Chapulín Colorado apareció: era el chofer. “Señores, no se preocupen, lo solucionamos en un cinco”. El carro dio una media vuelta; regresamos a unas cuadras en la búsqueda de un mecánico. El Chapulín estacionó el ómnibus y comenzó a llamar al mecánico. Al cabo de unos minutos un somnoliento hombre se asomó por una de las ventanas, preguntó qué queríamos. Al poco rato bajó y reparó el faro derecho. Y por fin salimos rumbo a la tierra de José Watanabe. Toda la noche no dormí; contemplé, pegado los ojos a la ventana, el mar que se movía como un animal infinito, las formas femeninas del desierto, la oscuridad, el silencio, los pueblos dormidos. A las 6 a.m. del 31 de diciembre arribamos a Trujillo.

Después de recibir el Año Nuevo en las pestilentes playas de Huanchaco (este será motivo de otra crónica), a las 8 a.m. del 1 de enero me preparé para iniciar el viaje más esperado desde hace mucho tiempo: conocer la casa donde había nacido el gran poeta José Watanabe (1946-2007). Salimos hacia la av. Larco Herrera, allí tomamos una combi que nos llevó hasta el distrito de Laredo. Es un viaje de unos 20 minutos. Le supliqué al cobrador que nos dejara en la puerta del mercado principal de Laredo. Supuse que en un mercado donde confluyen personas de todas las direcciones de Laredo, alguno de ellos, me indicaría la dirección de la casa del poeta. Emocionados nos bajamos en el mercado. Era el típico mercado: inmenso y desordenado. ¡Al fin estábamos en el corazón de Laredo! Lo primero que hicimos fue ubicar la sección de juguerías. Nos tomamos un ponche especial. La señora que nos atendía nos aseguró que el jugo estaba preparado con las frutas de Laredo. El zumo estuvo delicioso. Entonces, al momento de cancelar la cuenta, como entrando en confianza, le pregunté si conocía la casa de José Watanabe. “¡Quién es ese señor! No. No lo conozco”, nos dijo, mientras nos sonreía. Salimos de la sección de las juguerías. Bueno, nos decíamos, una señora que vende jugos no tiene por qué conocer a Watanabe. Comenzamos a recorrer por distintos secciones del gran mercado de Laredo. En cada esquina, sopesando a una persona que aparentaba, según nosotros, ser un lector. Nos acercábamos cuidadosamente y le preguntábamos: “Señor, disculpe, conoce usted la casa del poeta José Watanabe?”. Y preguntamos como a 20 personas y nadie conocía al poeta. “Nunca he escuchado ese nombre”; “¡Qué, hay un poeta de Laredo!” y otras expresiones similares nos fueron lanzados como respuestas, ante nuestra desesperación. Es cierto, la gente no lee, entonces, a quién se le ocurriría interesarse por un poeta así sea su vecino. “¿Qué hacemos?”, nos preguntamos. Vamos hacia el municipio de Laredo. Allí, al menos una persona debe saber algo de Watanabe.

Tomamos un taxi que nos dejó en la puerta de la Biblioteca Municipal. Al bajarnos del auto y dirigir la mirada hacia la fachada de la biblioteca, sentimos un alegría. ¡La biblioteca se llamaba “José Watanabe Varas”. “Aquí está la respuesta”, nos dijimos. Casi corriendo llegamos a la puerta del local. Estaba cerrado. Claro, era el 1 de enero. Feriado. Ninguna persona, ni siquiera el más amante de la poesía estaría a estas horas en la biblioteca. Era las 10 a.m. Para nuestra buena suerte, apareció un joven, se le veía sobrio. Se quedó parado en la puerta de la biblioteca. Entonces, corrimos. Lo abordamos. “Disculpe, trabaja usted acá”. “Sí, pero hoy no atendemos”. “No queremos la biblioteca; solo queremos saber el lugar donde nació José Watanabe. Además, aquí le han puesto su nombre a la biblioteca”. El joven nos dijo, para nuestro alivio, que sí sabía dónde había nacido el poeta. El corazón se nos puso muy contento. “José Watanabe no ha nacido en Laredo mismo, sino en Barraza”. “Tomen el carro que los saque a la carretera que va a Trujillo. Es a la salida de Laredo. Allí tomen una mototaxi que los llevará hasta Barraza”. Le agradecimos y seguimos al pie de la letra sus indicaciones. Mientras, la mototaxi nos llevaba por una carretera asfaltada y moderna que cortaba en dos los grandes sembríos de cañas de azúcar; yo asociaba el nombre del lugar donde había nacido el autor de Piedra alada con el chato Barraza, un cómico limeño muy conocido.

En un recorrido de unos 15 minutos arribamos a un pequeño poblado. Era Barraza: la tierra de Watanabe. Claro. Barraza pertenece al distrito de Laredo. Sentía una emoción. Quería saber ya donde estaba ubicada la casa del autor de El huso de la palabra. Miramos en distintas direcciones. Ante nuestra vista apareció un bucólico poblado que se formó en torno a una gran hacienda azucarera. Al frente vimos el estadio. Allí se hallaban sentados en torno a una caja de cerveza, un grupo de jóvenes y ancianos; seguían celebrando el Año Nuevo. Nos acercamos y los saludamos. Al grupo le preguntamos si conocían la casa donde había nacido el poeta José Watanabe. Todos se quedaron morándonos por unos segundos; luego, al unísono nos respondieron que no conocían esa famosa casa. “Además, estas no son casas. Son casitas, nomás”, nos dijo uno de ellos. “Y ahora qué hacemos”, nos reprochamos. Cuando uno de los jóvenes nos dijo: “¿Ven esa callecita allá al frente, donde se ve ese algarrobo que da sombra?”. “Sí”. “Vayan hasta allí, y van de frente hasta llegar a la esquina final”. “Ya”. “Allí vive, don Adalberto. Es un viejito que tiene como 90 años. Él conoce a los de antes”. “Gracias”. Caminamos siguiendo las indicciones. Nos sentamos bajo la sombra de ese viejo algarrobo. Era como el mediodía. Los rayos solares sacaban chispas al mismo suelo. La primera casa que forma esta callecita caliente era una bodega. Pedimos una raspadilla de lucuma. Sentados en la vereda de la bodega nos refrescamos. Y al momento de pagar, le preguntamos a la señora buena gente que nos atendió, si al final de esa callecita vivía don Adalberto. “Sí, allí en su puerta debe de estar sentado. Ese viejito siempre para allí buscando contarle historias a quien se le acerque y le invite una bebida”. Le agradecimos y fuimos en la búsqueda de don Adalberto. Al llegar al final de la calle, vimos al frente el inicio de un inmenso sembrío de cañaverales. Era hermoso el paisaje. Barraza está rodeado de cañaverales; más al fondo emerge el desierto amarillo y hermoso; más arriba el cielo azul, limpio y sin nubes. “En esta arcadia nació Watanabe”, nos dijimos. Y vimos una pequeña lagartija que se nos cruzó. “Es uno de los versos de Watanabe”, sonreímos. Y cuando levantamos la mirada, vimos a don Adalberto. Estaba sentado en una hamaca. Nos sonrió y saludó con sus dos manos de plátanos grandes. Nos acercamos y le deseamos el feliz año. Le contamos que veníamos de Lima para conocer la casa donde había nacido Watanabe. Nos pidió que nos sentáramos a su lado, en una banca que nos alcanzó y nos dijo si le podíamos invitar una cola heladita. Salí corriendo a comprarle uno de litro. “Sí, recuerdo a su padre, era un japonés bien serio. No hablaba mucho. El señor murió hace tiempo que ya ni recuerdo cuándo”: Se tomó un sorbe del pico de la botella de gaseosa. Se paró y nos llevó a la otra callecita, paralela adonde estábamos. Y con el dedo apuntó al otro extremo. Se veía una casita de un piso de fachada blanca. Era una típica vivienda de campo. “Allí nació el poeta. Hace años venían, creo sus hermanos, pero ahora está cerrado. Nadie vive allí. No sé si seguirán siendo los dueños o lo habrán vendido”. Entonces, ya aliviados por la ubicación de la casa. Nos sentamos junto a don Adalberto. Nos contó sobre la época dorada de Barraza, cuando vivía mucha gente que trabajaba en los cañaverales. Le escuchamos con agradecimiento, luego nos despedimos. Y a toda carrera llegamos a la puerta de la casa de Watanabe. Nos sentamos en su vereda. Palpamos sus paredes blancas. Nos tomamos unas fotos en la puerta. Imaginamos a José Watanabe, de niño, saliendo y entrando de su casa, sentado en su puerta contemplando lagartijas o jugando con sus hermanos en estas calientes callecitas.

Volvimos al mercado de Laredo. Era las 2 p.m. Preguntamos por la señora que preparaba el mejor menú. Nos señalaron un puesto donde atendía una señora alta, gorda y guapa. Sus hijas se parecían a ella. Nos sirvieron una sopa de cordero de los dioses, un abundante cabrito norteño. El almuerzo estuvo delicioso y abundante. Era cierto lo que decía Gastón Acurio. La mejor comida está en los mercados populares y no en los restaurantes cinco estrellas.

Ese mismo año que conocimos la casa de Watanabe. Nuestro querido poeta falleció. Aunque no fue mi familiar, cuando escuché la noticia de su muerte, me quedé conmocionado. Le había escuchado leer sus poemas en San Marcos en diciembre pasado. El 1 de enero conocí su casa en Laredo. Al día siguiente de su muerte salió en todos los periódicos de Lima. Me compré todos los diarios donde hablaban de la lamentable pérdida del poeta. En una de esas páginas vi fotografías familiares del poeta. Entre ellos, distinguí uno en especial. Allí se ve a José Watanabe junto a uno de sus hermanos, sentado en la puerta de su casa de Barraza. Era la misma imagen que conocimos y fotografiamos. Al reconocerlo en todos sus detalles, tal como lo habíamos visto el 1 de enero, lloré. José Watanabe, el gran poeta, se fue cuando mejor escribía. Se fue cuando sus libros ocupaban los primeros lugares de venta en España. Se fue cuando más queríamos que siguiera escribiendo poemas: perfectos y hermosos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

LAS MÚLTIPLES FÁBULAS DE LA MUERTE EN LA NARRATIVA DE FERNANDO CARRASCO NÚÑEZ


Carrasco Núñez, Fernando. La muerte y otras traiciones.
Lima, Hipocampo Editores, 2009, 92 pp.


PRETEXTO

Fernando Carrasco Núñez nació en Lima y tiene 33 años, la edad de Cristo cuando murió. En este momento, los une la edad simbólica y, también, el tópico de la muerte. El hijo de Dios simuló una muerte para fundar una religión y el narrador limeño se regodea con la muerte para recrear sus múltiples variantes en cada uno de sus relatos. Esto es, Carrasco busca crear una poética de la muerte, porque es el motivo esencial de sus cuentos; así, en Cantar de Helena y otras muertes (2006), su primer libro, y en este nuevo libro el hilo temático de cada historia gira en torno a las múltiples caras de la muerte. Unas veces deseada por los protagonistas de estas historias; otras, porque abrumados por las circunstancias solo les queda aceptarlos con dignidad.

Ni criollo ni andino, en todo caso la totalidad contradictoria del Perú (Cornejo Polar, dixit) es el espacio que Carrasco busca recrear con sutileza y coherente verosimilitud. De hecho, se percibe en sus textos su facilidad para aprehender los asuntos de la ciudad; porque es un feliz habitante de las calles del mítico barrio Nocheto. Donde fue testigo, cuando era niño, de los repartos populares de Sendero y de sus insignias que se prendían en los cerros aledaños, para deleite de los niños y temor de los adultos. Nocheto, donde es posible brindar con un faite de alcurnia o con una sufrida doncella que se corta los brazos por cada nuevo desamor que le toca vivir.

Pero, también, los asuntos del campo no le son ajenos, más bien parece tener una disposición empática con la naturaleza y más precisamente con la vida de los pueblos rurales. Su afición por las fabulosas festividades de Huarochirí o el constante tour por los majestuosos viñedos de Cañete. Su residencia en el bucólico Huánuco. El haber estudiado en La Cantuta, por su cercanía al río, es ya una elección por la arcadia natural.

En definitiva, Carrasco no se adhiere a una propuesta en particular ni a una moda específica. Es más bien un aspirante al selecto grupo de artesanos de la palabra quienes con exquisitez, parsimonia y deleite se dedican a hilvanar luminosas historias humanas.

TEXTO


La muerte y otras traiciones (2009) es el segundo libro de cuentos que Carrasco nos entrega. Está constituido por nueve relatos. Como lo sostiene el maestro Antonio Gálvez Ronceros, en la contratapa: “La muerte es el elemento dominante de estas historias”. Así, en “La ficha marcada” la mutua traición de una pareja de esposos, simbólicamente desarrolla el tema de la muerte de la fidelidad. Ambos infieles, ella con más alevosía que él. En “Al fin de la partida” la venganza por adelantado consiste en que la niña protagonista se anticipa a su futura explotación sexual y elimina a los proxenetas. En “Último tercio” aparece la muerte de un joven torero en el ruedo, quien se jugaba su reconocimiento en esa tarde de la cogida: “O por la puerta grande o por la puerta de emergencia”. En “Vida y pasión de Jesucristo” se carnavaliza el nombre del Hebreo para presentarnos la vida y pasión de un delincuente de nota, quien muere cuando ya se había regenerado totalmente. En “La puñalada” un joven universitario engañado elimina a su rival, el profesor que salía con su novia. En “Mariposas” una niña especial incomprendida por la razón normal de sus parientes alza vuelo desde el último piso de su casa, y se lleva con ella a Muñeca para que no sufra en este mundo. En “Hasta que lo despediste, mujer” una esposa humillada hasta el martirio bíblico, un día explota y da punto final a su sufrimiento eliminando a su victimario, su propio esposo. En “Nos han dejado solos” un difunto revela su propia muerte, y en “Visitaciones” la culpa de haber matado a sus familiares, lleva a Mario a la locura.

Sin duda, el tópico central es la muerte. Desde diversas miradas y en sus distintas variantes, pero todas unidas por su ejecución violenta. Es decir, la muerte no es tanto el paso del tiempo o la voluntad de Dios; es más bien la búsqueda de solución para superar un trauma, un abuso, un deseo de triunfo o la sencilla libertad. Ahora los personajes se perciben cercanos a nosotros, ciudadanos comunes y corrientes, porque lo que ellos protagonizan es cercano a nuestras realidades cotidianas.

En segundo término, queremos resaltar la destreza y suficiencia con que se han estructurado cada uno de los relatos. En ese sentido, Carrasco se revela como un narrador con suficiente oficio y conocedor de las técnicas narrativas. Así, en “Vida y pasión de Jesucristo” usa la narración en segunda persona donde el viejo narrador descubre que su narratario; Cristhian, es el hijo del protagonista de su relato. Es decir, los lectores descubrimos el desenlace al mismo tiempo que lo hace el narrador testigo. En “Hasta que los despediste, mujer” la conciencia de la filicida le recuerda pasa a paso la ejecución de su venganza. Esto es, esta estructura en segunda persona permite que la tensión fluya entre meditativa y apelativa conduciéndola a un final conmovedor que hace que simpaticemos con la victimaria.

Particularmente, el cuento redondo es “Nos han dejado solos”, un relato de impronta rulfiana que destaca por la precisión tanto en su discurso como en su fábula. Cumple con lo que sugería Borges. Nada de ripio en la forma ni inútiles regodeos de la historia. La belleza de la justeza. En ese sentido, es correcto el uso del narrador heterodiegético y el manejo de un tiempo circular para relatarnos que el mismo protagonista revela su propia muerte. Hay pues una doble revelación: el muchacho narrador descubre que ya está muerto y nosotros, los lectores, descubrimos al igual que el protagonista que él es un muerto quien nos cuenta su búsqueda.

Aunque se perciben las formas narrativas de Mario Benedetti, la maestría de Juan Rulfo y la melodía de Cabrera Infante. Se nota, relato a relato, que el autor ha alcanzado el dominio del arte de narrar. Con este segundo libro ya está calificado para emprender mayores empresas. Por ejemplo, crear luminosas historias, pero con carga alegórica donde se dibuje la inconmensurable belleza contradictoria de este Perú que gozamos y sufrimos.










lunes, 23 de noviembre de 2009

POEMA DE ENRIQUE VERÁSTGUI


CAÑETE

(Al modo de Francois Villon)

En 1950 yo aún no vagaba en Cañete,
ni figuraba mi nombre en la casilla postal del correo:
mi poblado era más chico que ahora, más coloreado,
y más bullicioso: no había asfalto, ni luz,
ni agua, ni desagüe,
y su fresco cielo pintado mejor que un buen cielo de Seurat,
era envidiado mil kms a la redonda.
En mi pueblito no había día que no fuera ese día una fiesta:
y las canciones brotaban alegres como brotaba la flor de los cardos
en las murallas que cercaban Cañete.
No había viajero que no admirara su clima,
y la dulce uva borgoña mojando los labios
como el vino de miel escanciado de los viejos toneles,
y la alegría era el bordón de una guitarra de cedro.
Y los viajes a Lima se hacían por barco,
y demoraban toda la noche bajo esa estrella del Sur.
Ahora un viaje dura 2 horas -y se hace por auto
("Comité N° 1" o "N° 10" de transportes)
y todavía uno cree que 2 horas es mucho tiempo perdido.
En aquel tiempo time era time en Cañete:
y un manojo de flores era recogido como un saludo.

Enrique Verástegui

jueves, 19 de noviembre de 2009

CUARENTA ACRES: UN POEMA PARA BARAK OBAMA


Emerge un emblema del tumulto, un grabado:

un joven negro al alba con sombrero de paja y overol,

un emblema de imposible profecía, muchedumbre

dividiéndose como el surco arado por una mula,

separándose para su presidente: un campo de algodón

nevado

de cuarenta acres de extensión, de cuervos con presagios predecibles

que el joven labrador desdeña por sus memorables

ancestros de cabellos de algodón, mientras, alineada en una rama,

hay

una tensa

corte de búhos con gafas y, en el borde lejano

del campo,

un espantapájaros burlón apunta hacia él con rabia.

El pequeño arado continúa en esta página con líneas

más allá de la tierra quejumbrosa, el árbol del linchamiento, la

venganza negra del tornado,

y el joven labrador siente el cambio en sus venas,

corazón, músculos, tendones,

hasta que la tierra yace abierta como una bandera cuando la firme

luz del alba raya el campo y los surcos esperan al sembrador.


Derek Walcott

martes, 17 de noviembre de 2009

LOS TRES REYES MAGOS

-Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso,
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la divina Estrella!

-Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. Él es la luz del día.
La blanca flor tiene sus pies en lodo.
¡Y en el placer hay la melancolía!

-Soy Baltazar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. Él es el grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la muerte.

-Gaspar, Melchor y Baltazar, callaos.
Triunfa el amor y a su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace luz del caos
y tiene la corona de la Vida!


Rubén Darío


lunes, 6 de julio de 2009



Este coloquio se desarrollará en La Casona, Parque Universitario. El ingreso es gratuito. Están invitados todos los interesados.




UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS




COLOQUIO INTERNACIONAL DE CRÍTICA LITERARIATOMÁS G. ESCAJADILLO



PROGRAMA



MIÉRCOLES 8 DE JULIO




9:00 am. InauguraciónDra. Martha Barriga Tello. Decana de la Facultad de Letras y CC.HH. (UNMSM)Dr. Marco Martos. Director de la Escuela de Post Grado (UNMSM)Dr. Santiago López Maguiña Presidente del Coloquio (UNMSM)




10:00 am. ConferenciaDr. Raúl Bueno Chávez (Dartmouth College - USA y UNMSM)




10:30 am.


Mesa 1: Identidad, ironía y burla en Ciro Alegría




Gustavo V. García (Rose-Hulman Institute of Technology-USA)


"El rol de la alimentación en la construcción de la identidad indígena en El mundo es ancho y ajeno"


Tito Cáceres Cuadros (Universidad Nacional de San Agustín- Arequipa)


"Lázaro: más que un intento novelístico".


Giuliano Terrones (Universidad Nacional Federico Villarreal)


"Ironía y burlesca en El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría: una aproximación al discurso crítico-festivo indigenista"




11:30 am. ConferenciaEdgardo Rivera Martínez (UNMSM)




12:30 a 2:00 pm. Receso




2:00 pm.


Mesa 2: Visiones diversas




Jorge Ramos Rea (Universidad Ricardo Palma)"El magisterio de Tomás G. Escajadillo a través de la prensa limeña"Jaime Urco (Universidad de Lima)"Rememoración: Tomás G. Escajadillo"Eduardo Hopkins (Pontifica Universidad Católica del Perú)"José de Acosta: Peregrinación de Bartolomé Lorenzo"




3:00 pm.


Mesa 3: La crítica andina en Enrique López AlbújarNorma Barúa (UNMSM)"La narrativa de E. López Albújar desde la perspectiva de Tomás G. Escajadillo"Jorge Valenzuela (UNMSM)"Un decadente en los andes: una nueva lectura de Enrique López Albújar"Wilfredo Kapsoli (Universidad Ricardo Palma)"Tomás G. Escajadillo: lector de la novela de la novela Matalaché"Carlos Garayar (Universidad ESAN - UARM)"Una lectura de Matalaché"




4:00 pm.


Mesa 4: El ancho mundo de la crítica: Ciro Alegría y Tomás G. EscajadilloNécker Salazar Mejía (Universidad Nacional Federico Villarreal)"Tomás G. Escajadillo y los estudios críticos sobre Ciro Alegría"Santiago López Maguiña (UNMSM)"Unidad y fragmentación en El mundo es ancho y ajeno"Agustín Prado Alvarado (UNMSM)"Héroes y bandoleros en El mundo es ancho y ajeno"




5:00 pm.


Mesa 5: Redoble por Manuel ScorzaFelipe Andrés Cárcamo Guzmán (Universidad de Santiago de Chile)"Tomás G. Escajadillo y la valoración crítica de la obra narrativa de Manuel Scorza: labor reivindicativa y aportaciones teóricas"Mauro Mamani Macedo (UNMSM)"Manuel Scorza y Tomás G. Escajadillo"Alejandro Reyes Malca (UNMSM)"Ficciones persuasivas en la obra de Scorza"




6:00 pm. ConferenciaDr. Nelson Osorio Tejeda (Universidad Santiago de Chile)"Algo más sobre indigenismo: visión europea del indio en el siglo XVIII"



JUEVES 9 DE JULIO




9:00 am.


Mesa 6: Narradores contemporáneosVíctor Quiroz (UNMSM)"Los hipotextos orales andinos en Rosa Cuchillo de Óscar Colchado"Antonio González Montes (UNMSM)"Tres narradores ancashinos en la obra crítica de Tomás G. Escajadillo: Carlos Eduardo Zavaleta, Marcos Yauri y Óscar Colchado".Luis Landa (Pontificia Universidad Católica del Perú)"Sobre el concepto de neoindigenismo en Danzantes de la noche y de la muerte de Edgardo Rivera Martínez"




10:00 am. Conferencia


Dr. Gonzalo Espino Relucé"Imágenes de la choza y ciudad en Aves sin nido"




10:30 am.


Mesa 7: Literatura regionalDavid Salazar Espinoza (Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión-Cerro de Pasco)"La visión de Tomás G. Escajadillo sobre las literaturas regionales"Macedonio Villafán Broncano (Universidad Santiago Antúnez de Mayolo-Huaraz)"Hacia un mapa de la literatura regional: Ancash"Jorge Flórez-Aybar (Universidad Nacional del Altiplano-Puno)"Confesión de parte crítica y literatura nacional"Nicolás Matayoshi (Universidad Nacional del Centro de Huancayo)"Los hermanos Bolaños en la literatura de Huancayo de principios de siglo XX"Américo Mendoza Mori (UNMSM)"Memoria regional desde la urbe central"




12:00 m.


Mesa 8: Neoindigenismo y Tomás G. EscajadilloMarina Fierro Concha (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso-Chile)"Recado Confidencial a los chilenos: Heterogeneidad y Neoindigenismo"Ediht Pérez (Universidad Nacional Federico Villarreal)"Neoindigenismo y la narrativa andina. Encuentros y desencuentros. Apuntes para un debate"Raúl Jurado (Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle-La Cantuta)"La narrativa neoindigenista en la perspectiva crítica de Tomas G. Escajadillo. Una revisión actual"Camilo Fernández (UNMSM)"Mariátegui visto por Tomás G. Escajadillo"




1:00 a 2:00 pm. Receso




2:00 pm. ConferenciaMg. Miguel Ángel Huamán (UNMSM)




2:30 pm.


Mesa 9: Rescate de la TradiciónChristian Andrés Molina Alfaro (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso-Chile)"Los conceptos de heterogeneidad e indigenismo aplicados a la poesía mapuche"Tania Agüero Dejo (UNMSM)"Efraín Miranda. El indio manifestación del discurso subalterno.Análisis del poema 'AD'"Guissella Gonzáles (UNMSM)"El dolor americano: visión del indio en el ideario estético de Gamaliel Churata"




3:30 pm.


Mesa 10: Indigenismo y Tomás G. EscajadilloJosé Luis Ayala"El indigenismo de Tomás G. Escajadillo y la narrativa del siglo XX"Elton Honores (Universidad San Ignacio de Loyola)"Tomás G. Escajadillo y la lectura del indigenismo"




4:30 pm.


Mesa 11: El sistema crítico de Tomás Escajadillo y las estampas de José Diez-CansecoHernán Núñez Tapia (Universidad San Ignacio de Loyola)"Tomás G. Escajadillo y el rescate de José Diez Canseco"Milagros Carazas (UNMSM)"¿Criollo? ¿Zambo? ¿Mulato? Representar al otro en la narrativa de José Diez Canseco"Segundo Castro (Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo- Huaraz)"El sistema crítico de Tomás G. Escajadillo en ‘Trascendencia y sentido de las Estampas mulatas"Roberto Reyes Tarazona (Universidad Ricardo Palma)"José Diez-Canseco por Tomás G. Escajadillo"




5:30 pm. ConferenciaDr. Carlos Eduardo Zavaleta (UNMSM)"Por encima de criollos y andinos"




6:00 pm. Presentación del libro: Tomás G. Escajadillo, Editor. C.E. Zavaleta: hombre de varios mundos. Lima, Amaru Editores, 2009.Presenta: Miguel Ángel Huamán


7:00 pm. Vino de honor





VIERNES 10 DE JULIO




9:00 am.


Mesa 12: Literatura oralJair Pérez (Universidad Privada Continental - Huancayo)"La huída mágica: Tradición oral y control social en el valle del Mantaro"Feliciano Padilla (Universidad Nacional del Altiplano-Puno)"La literatura oral altiplánica"Dante Gonzalez Rosales (UNMSM)"Ritos de agua y continuidad de la tradición oral en el Ande"




10:00 am.


Mesa 13: Todas las voces: José María ArguedasMarcel Velázquez (UNMSM)"La novela indigenista en el siglo XIX: una crítica a la propuesta deTomás G. Escajadillo"Dorian Espezúa (UNMSM) "Proyecciones del indigenismo"Hildebrando Pérez Grande (UNMSM)"Tomás G. Escajadillo y sus entrevistas"Manuel Larrú Salazar (UNMSM)"Visión andina de José María Arguedas"




11:00 am.


Mesa 14: Subalternidad, tetimonio, migraciónJorge Yangali Vargas (UNMSM)"Lenguaje del subalterno en el cuento neoindigenista "Kukulí" deJavier Huamán Ramos"Eduardo Miguel Huaytán Martínez (UNMSM)"El testimonio peruano andino como reformulación del problema de representación de la narrativa indigenista"Alex Morillo (UNMSM)"El discurso migrante en la narrativa peruana contemporánea. Algunos apuntes teóricos"




12:00 m. ConferenciaDr. Carlos García-Bedoya Maguiña"Hacia un nuevo humanismo. Por una epistemología dialógica intercultural"




12: 30 a 2:00 pm. Receso




2:00 pm.


Mesa 15: Del Indianismo al neoindigenismoJim Alexander Anchante Arias (UNMSM)"Venganza e indianismo modernista en tres cuentos de VenturaGarcía Calderón"




Edmundo de la Sota Díaz (UNMSM)


"El humor en el neoindigenismo: Los ilegítimos de Hildebrando Pérez Huaranca"




Vidal Guerrero Tamara: (Universidad Santiago Antúnez de Mayolo-Huaraz)"Eleodoro Vargas Vicuña: de la cotidianidad a la penetrante simbología"




3:00 pm.


Mesa 16: Testimonios


Winston Orrillo "Retrato en blanco y negro (no virtual) de Tomás G. Escajadillo"Arturo Corcuera "Tomás G. Escajadillo: el hombre, el amigo"Ambrosio FornetPedro LastraRaymundo PradoRocío Silva-SantistebanMiguel Gutiérrez




4:00 pm. ConferenciaDr. Tomás G. Escajadillo (UNMSM)




4:30 pm. Clausura del Coloquio


Mg. Antonio González Montes (UNMSM)




5:00 pm. Vino de honor




Organiza:Departamento de Literatura - UNMSM


EAP de Literatura – UNMSM


Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras yCiencias Humanas – UNMSM.

Estos poemas pertenecen a un amigo muy querido, Édgar Saavedra. En realidad, es un poema titulado "Isla" y ha sido publicado en una prestigiosa revista australiana en versión bilingüe. Ave cajamarqués por este éxito.



Isla / Island
by Edgar Saavedra / translated by Kristin Dykstra


Edgar Saavedra was born in Caxamarca, Perú, in 1976. At age 18 he reported for obligatory military service on the island of San Lorenzo, located off the Peruvian coastline. Later he would go on to earn a degree in literature and an MA in Cultural Studies at the Universidad Nacional Mayor de San Marcos in Lima.Saavedra’s Final aún, a book of poems, was published in Lima in 2000. He remarks that the book establishes a dialogue with Latin American predecessors who have surrealist leanings, among them Moro, Westphalen, Molina, Paz, and Mutis. Classical Greek and Latin poetry has also influenced his writing.

More recently Saavedra has taken a renewed interest in César Vallejo’s work and that of their fellow Peruvian, César Calvo. Attracted to Brazilian literature as well, he has translated works by Haroldo de Campos and Roberto Piva into Spanish. Saavedra has worked with the publishing house Mano Falsa. He is presently completing a new book of poems, which partly take shape from his research into Andean shamanism.When José Ignacio Padilla organized a Spanish-language folio for Mandorla11 (2008) to represent some of the most interesting new writers from Perú, he highlighted Saavedra’s four-part prose poem “isla” (“island”). Saavedra says that “isla” is unusual for him: it’s one of the only poems he has written with urban themes. “Isla” represents his effort to comprehend ongoing encounters with the port of Callao. He found less poetic forms of prose insufficient for grapping with emotion, disorientation and “arrebato,” which can be translated as a moment of rage, a fit of anger or passion, or even an experience of rapture.Padilla finds it significant that Saavedra, who comes from Perú’s northern highlands, chose not to portray an arrival in the grand coastal city of Lima but his movements around Lima’s next-door neighbor – Callao, Lima’s double and opposite in the Peruvian urban imagination. In the poem’s details Padilla identifies three spaces, which give structure to Saavedra’s imagined port: the space of the State (drawing on Saavedra’s military service at San Lorenzo, near Callao), specific zones within the port (the cocaine scene; also Callao’s district of La Punta, ten years later), and a mythical space of origins (the sea).Challenges for translating the poem involve its fluidity and soundcape. Grammatical structures come into sight, but a lack of conventional punctuation renders their streaming odd; meanwhile, the flow of sound itself requires attention.Colloquial terms specific to the region ground certain moments in the poem before slipping into plays on sound and meaning. For example, “Chalaca” names a kick in soccer. In part 3 where that term appears, though, Saavedra works across two meanings of the term in the Spanish original: “Chalaco/a” is also the name for someone who lives in Callao. Callao also has its own local vocabulary around cocaine use, which surfaces in part 2. Some of this language is racialized in ways not universally familiar to Peruvians. A challenge presented within that language is Saavedra’s soundplay across two similar phrasings, each using the adjective “negro” with a different meaning; I’ve used “black” and “blackened” to suggest the slide in sound, while also retaining social and aesthetic tensions suggested by this urban vocabulary.My thanks to Saavedra, Padilla, Ricardo Gutiérrez Mouat, and Reynaldo Riva Gallardo for useful conversations about details in the poem.
– Kristin Dykstra / 2009




Isla


1

nuevos paisajes se descubren inhóspitos en los hospitales y en los cuarteles lejos detrás de la niebla oscura vivían cansados dentro de un cuarto enorme y una pintura que decía marino ella te prefiere más que a tu recuerdo misiles cargabas todo el día con tu corte al filo de los cuchillos que ascendían de la marina tempestad del mar frío agosto húmedo amanece pensando que no ha de caer arrastrado de su reino ahí mismo angustiado en esa región de cabellos rubios y tumbas pre incas al frente del puerto en su ocaso celeste balneario de sombra de mar de la costa soleada de una tierra que no quiere pertenecer a esta tierra desolada enfermerías repletas de cuerpos lisiados lejos no muy lejos del precipicio la sal se condensa en el rancho de un soldado raso adormecido por la inocencia al sur de ese circuito nostálgico arremete con su ametralladora llena de magia era tu experiencia la voz que amanece en la fría niebla que se repite


1

new landscapes are discovered inhospitable in hospitals and in barracks far away behind the murky fog they lived tired inside an enormous dormitory and a painted saying marine she prefers you to the memory of you missiles you loaded all day long with your buzzcut to the blade of knives that rose out of the marine storm of the chill sea moist august awakens thinking that his fall won’t necessarily come to pass won’t be dragged out of his kingdom right there worried in that region of blond heads of hair and pre incan tombs in front of the port in its celestial sunset peninsular beachtown of sea shadow of the sunswept coast of a land that doesn’t want to belong to this desolate land sickbays packed with impaired bodies far away not very far away from the precipice the salt precipitates on the rations for a leveled soldier numb with the innocence south of that nostalgic circuit he charges with a machine gun full of magic was your experience the voice it awakens in the chill fog that goes repeating



2


algunos años después el callao era una circunstancia de negros vi solo negros yo era negro y lancé millones de insultos y la salsa veranea conmigo veo un retorno corrosivo hay una ternura en cada unas de las cosas que comprábamos sin pudicia ahí mismo para no morir y volver a la fiesta de negros y nosotros también estábamos negros hay un recuerdo lejano y la música insolente solo eso escuché decir contar bailar jalar y salir corriendo escapando de la vidaesa sensación se repite y es esta vez el puerto que no duerme el puerto provinciano que quizás deba sucumbir en nuestro equipaje de granadas de guerra de la guerra que cada uno libra para no morir o para morir de pura vida de puro negro explota esa tempestad que acontece lejana en el grito de las palmeras que no existen porque el callao no es el caribe aunque a veces siento el caminar de cabezas de culebra de los negros y las negras


2

some years later callao was a happening of blacks I saw just blacks I was black and I threw down millions of insults and salsa summers with me I see a return corrosive there is tenderness in each of the things we were buying without decency right there so as not to die and return to the festival of blackness and we were blackened with blow there’s a distant memory and the music insolent just that I heard said heard told danced snorted and left running escaping from the lifethat sensation goes repeating and this time it’s the port that doesn’t sleep the province’s port that maybe ought to succumb in our baggage grenades war of the war that each one opens so as not to die or so as to die from pure life from coke’s pure blackness blows up the storm that takes place far away in the shout of the palm trees that don’t exist because callao is not the caribbean though sometimes I sense the snakehead locomotions of the black or blackened men, and of the women


3


la punta se llenaba de millones de cervezas millones de peces omnívoros millones de cuchillos todo es millones millones de tempestades y gritos y furor y risa total y risa y mujer y sexo chalaco de chalaca hice el gol las negras mujeres repisas mujeres con sexo escondido y otra vez y otra vez es una palabra que se repite en las murallas del lobo del hueso del silencio angosto de luces que a veces vuelan entre el silencio y no veo la isla veo nuevamente la isla y me recuerdo abandonado agotado hasta el tuétano haciendo las verticales abdominales y sigo y prosigo mirando de lejos la costa que no puedo alcanzar y duermo y me despierto a veces entre la marea que alcanza y el frío que entra por las orejas desnudo en fila india esperando que anochezca y que amanezca la punta


3


was filling with millions of beer bottles millions of omnivorous fish millions of knives everything is millions millions of storms and shouts and furor and big laughter and laughter and woman and chalaco sex from chalaca bicycle kick whereafter I scored blackened women revisits women with sex hidden and again and again is a word that repeats on the walls of the wolf of the bone of the narrow silence of the lights that sometimes fly through the silence and I don’t see the island newly see the island and I recall myself abandoned bone-tired crunching abdominals verticals and I keep on and keep going looking from far away at the coast that I can’t reach and I sleep and wake sometimes between the tide that rises and the chill that enters through the ears naked in single file waiting for night to fall and for the dawn


4


enormemente festivo se verifica que todo acontece mejor en la soledad o en el destierro sueño con palabras placeres extrañas palabras de gas fosforescente libres de funciones sintácticas palabras solas y en las olas no será terrible divisar animales que nunca imaginas el invierno o el verano que dan lo mismo continúa en esa tempestad que viene y despierta y urge algo más terrible de lo que pueda explicar sin verdad sin alma sin el titular tutelar de los que dicen en las angostas aguas minerales de una hermosa bahía que no amanece y la frontera es apenas perceptible hace tiempo que no me pongo triste dijiste y todo brillaba veo y creo veo y recreo lo que escuché de la voz del anciano niño pájaro pez eran lo mismo desde el mismo lugar comido y amado por el mar sometido a su placer a su inclemencia


4


enormously festive it has been verified that everything takes place best in solitude or when uprooted I dream of phrases pleasures strange phrases of phosphorescent gas free of syntactical functions lone words and on the waves it won’t be terrible to sight animals that you’d never have imagined the winter or the summer since they’re the same continues in that storm that comes and wakes and drives something more terrible than what I can explain without truth without soul without the tutelary titular of those who speak in the narrowed mineral waters of a gorgeous bay that does not wake and the border is barely perceptible long time since I haven’t been sad you said and everything sparkled I see and I create I see and I recreate what I heard of the voice of the elder child bird fish they were all the same from the same place eaten and loved by the ocean subject to its pleasure to its severity

Kristin Dykstra
Kristin Dykstra’s current translation projects include poetry, poetic prose and essays by Ángel Escobar, Omar Pérez, Reina María Rodríguez and Carlos Aguilera. Her translations and commentary are featured in bilingual editions of poetry by Rodríguez and Pérez, the most recent being Something of the Sacred / Algo de lo sagrado (Factory School, 2007). Another book with Rodríguez, The Winter Garden Photograph, is forthcoming from Green Integer, which previously published an anthology by the same writer entitled Violet Island and Other Poems (2004). Dykstra’s work has recently appeared in The Brooklyn Rail (InTranslation), Washington Square, Callaloo, and other journals; more is forthcoming in Lana Turner, Afro-Hispanic Review, The Havana Reader, and The Whole Island.

lunes, 1 de junio de 2009

EL QUIJOTE: UN CABALLERO "IDEAL"



En una época en la que los caballeros ya no existían, surgió Don Quijote, luciendo armadura y provocando gran extrañeza a su paso. Éstas son las características del ideal de caballero medieval, mezcla de mito y realidad, que mucho después el ingenioso hidalgo adoptó y que ayudan a entender las locuras que cometió.


Unos ideales y una misión elevados

Para encontrar el ideal del guerrero encarnado por el caballero medieval, hay que acudir a los tratados de caballería. Allí se define al caballero como el más virtuoso de entre mil hombres, escogido para defender las causas más nobles: servir al rey, defender la Iglesia, proteger el territorio, socorrer a los desvalidos, etc.


El ritual de la iniciación

El caballero es armado, es decir, bautizado como tal, en una majestuosa ceremonia religiosa en la que participa un príncipe o importante señor encargado de darle un golpe en el hombro con la espada, gesto con el que se escenifica el nombramiento como caballero. A partir de entonces, el caballero se debe a Dios y a la Orden de Caballería y empieza una nueva vida como eterno viajero a la búsqueda de aventuras.


Una conducta ejemplar

En el cumplimiento de su misión, los caballeros medievales siguen a rajatabla un rígido código de honor y unas estrictas normas de conducta. Representantes de las virtudes cristianas, son hombres leales, misericordiosos, castos y humildes, que renuncian a las comodidades y ayunan y velan cuando hace falta sin quejarse jamás.


Unas cualidades excepcionales

Un buen caballero tiene que cumplir ciertos requisitos físicos y mentales. Tener juventud, por ejemplo, es aconsejable (algunos caballeros se arman a la edad de 15 años). También son importantes el gusto por la independencia, la sabiduría, el buen criterio, el valor, la fuerza de voluntad y las ganas de imponerse.


Un trato privilegiado

El caballero se sabe perteneciente a una élite, a una casta guerrera encargada de mantener los más altos valores. Su condición le hace gozar de gran prestigio social y de cierto señorío sobre los demás. Se le honra, admira y alaba allí por donde pasa.


Un caballo y unas armas sin igual

Su caballo es escogido entre mil como el más noble y el más bello. Tiene que saber montarlo con la misma naturalidad que el caminar. Sus armas, que también deben ser las mejores o las más mortíferas, están cargadas de significado: la lanza es símbolo de verdad y rectitud, mientras que el casco representa la vergüenza que le impide cometer actos despreciables.


Un amor espiritual

Además de las armas, al caballero le mueve otra gran pasión: las mujeres. Es a una doncella, ser superior que es dueña de su corazón, a quien se encomienda en la batalla y dedica sus hazañas. Este amor, formulado en la época como amor cortés, es en la teoría servil y espiritual pero en la práctica terrenal.


Otras motivaciones diversas

El caballero encuentra varios motivos por los que luchar. Primero está la fama, el deseo de imitar a ídolos y modelos como Alejandro Magno o el rey Arturo. También lucha por cuestiones políticas o legales, para deshacer agravios o resolver conflictos. Finalmente, están las razones económicas: algunos se profesionalizan y reciben un dinero por participar en duelos en nombre de otros.